Gracias a la evolución tecnológica que disfruta la sociedad mundial del siglo XXI, las televisiones han evolucionado hasta niveles insospechados, tanto en lo que se refiere a conceptos de resolución como de calidad de imagen.

Durante los últimos años, dos tecnologías se han hecho con el mercado de las televisiones de una manera prácticamente definitiva, ya que ambas tecnologías ofrecen gran calidad de imagen a un precio asequible.  Estas son la tecnología plasma y la tecnología LCD (Liquid Crystal Display).

Muchas personas pueden confundir un tipo de televisor con otro, ya que a simple vista pueden ser muy parecidos, ya que los dos televisores son planos. Sin embargo, si bien a simple vista el aspecto pueda ser muy similar, la tecnología que se usa en una televisión y en la otra es muy distinta.

Por un lado está la tecnología de plasma, que fue la primera en llegar y la que empezó dominando el mercado hasta que apareció la pantalla LCD. De una manera sencilla y sin entrar en cuestiones excesivamente técnicas, la tecnología de plasma está basada en dos cristales que están divididos en medio por una gran cantidad de pequeñas celdas que contienen un gas. Este gas se ilumina a través de una carga eléctrica. Estas pequeñas celdas que se iluminan por el gas, están compuestas a su vez por tres subpixeles que contienen substancias fosforescentes de color rojo, azul y verde. A partir de las diferentes combinaciones posibles entre estos 3 subpixeles se obtienen un sinfín de colores.

Por otro lado, está la tecnología LCD, que llegó un poco más tarde.  La llegada más tardía de esta tecnología se debía principalmente al hecho de que el coste de la tecnología que incorpora la pantalla LCD era más elevado que el de la pantalla de plasma, aunque a medida que el coste de la pantalla LCD se ha ido reduciendo, estas pantallas se han popularizado rápidamente y han empezado a llegar al consumidor medio. El funcionamiento de este tipo de pantallas es algo diferente al de las pantallas de plasma. Su funcionamiento se basa en un sistema eléctrico en el que existen dos capas transparentes conductoras, separadas por un cristal líquido, que se encarga de orientar la luz en la dirección deseada, generando un color u otro en función de la dirección.

Las pantallas LCD solo disponen de un haz de luz, lo que provoca que los negros no se muestren en su totalidad, ya que siempre aparece una pequeña claridad que se utiliza para generar los otros colores. De la misma forma, los blancos absolutos hacen daño a la vista ya que ese mismo haz funciona en plenitud y se dirige en la misma dirección.

Hoy en día, las pantallas LCD se están haciendo con el mercado, por delante de las pantallas de plasma, gracias a sus prestaciones y a su menor consumo energético, lo cuál es esencial para la sociedad de consumo actual. Además otra cuestión que juega a favor de las pantallas LCD, es que las pantallas de Plasma suelen tener una vida útil más corta, por lo que mucha gente opta por comprar pantallas LCD.